FUTURO

21.12.2013 09:58
 

 

Me fascina amargamente la asombrosa pasividad de la gente para un asunto tan importante como es el futuro. Como futuro no me refiero a naves espaciales y androides mecanizados paseando por las calles -aunque resulte un símil a los flamantes deportivos de los traficantes y a las ''top model'' anoréxicas de mi barrio- me refiero a otro futuro, a ese que mueve el motor de la tecnología, al que crea inventos vitales y necesarios y a ese que hace curar a enfermos que años atrás llevaban marcado en el costado la palabra ''muerte''.

Se dice hasta la saciedad en todos los medios de comunicación que la próxima generación vivirá peor que la de sus padres en cuanto a cuestiones laborales y financieras, pero nadie menciona nada de la capacidad intelectual de esa nueva generación. ¿Por qué?

Todos los informes oficiales desde España hasta Chile, desde México hasta Alemania nos advierten de ello, de que económicamente debemos ajustarnos el cinturón, de que los trabajadores debemos bajarnos de la nube de los ''lujos'' y de que tendremos que pagar absolutamente por todo: por la Sanidad, por la Educación, por la Justicia.

Pero esa carencia tan brutal en el mañana no tiene sino como consecuencia la mayor de las devastaciones posibles: arrancar el futuro a nuestros venideros. La mayor amenaza es que ese ''mañana'' lo vemos reflejado en el ''hoy'' diariamente. Los políticos y los personajes públicos son un reflejo de esta merma. Son representantes de nuestra sociedad y no saben ni expresarse correctamente.

Podríamos echar la culpa de ese futuro sin futuro al ministro de Educación, a los teléfonos móviles, al WhatsApp, a los videojuegos... pero considero que hay que buscar las causas mas allá de lo simple y lo banal, debemos romper la cáscara que todo lo recubre y extirpar el núcleo de este cáncer.

Cada vez existe menos capacidad de razonar, de analizar lo que nos afecta y nos rodea y no es casualidad. Podemos, sin profundizar en el asunto, decir que el error es de los chicos jóvenes que no estudian lo suficiente o de que paulatinamente se van perdiendo los valores de antaño. Pero ¿y quién maneja y es responsable de esa televisión con todos esos programas de puterío y famoseo barato que inundan todas las cadenas? ¿quién decide que sea multimillonario un futbolista por dar patadas a un balón mientras un médico o un bombero luchan por conseguir un sueldo? ¿y quién fue el perfecto (ir)responsable de otorgar en 2009 el Premio Nobel de la Paz al sanguinario Barack Obama?

En fin, son múltiples las estrategias que los Gobiernos del Mundo utilizan para embrutecer al Pueblo -privatizaciones en la enseñanza, hacer que la sociedad tenga como ídolos a perfectos inútiles...- pero debemos ser más listos que ellos (que por supuesto que lo somos) y no permitir de ninguna de las maneras que eso ocurra. Desde hoy, desde el presente, nuestro cometido será luchar con letras y con tinta dejándonos la voz y el alma para que los cerebros del futuro nazcan sanos y fuertes, para que florezcan enérgicos y vivaces nuevos Einsteins, nuevos Newtons, nuevos Lorcas, y que con su linterna mágica hagan imperar la razón sobre el agónico reino de las sombras.
 

Publicado en periódico Paréntesis de México y en periódico Urbe Salvaje de Chile.

Madrid a 21 de diciembre de 2013 : Roberto Gallego