Ensayo -Colaboración-

25.01.2013 07:51

 

Venía en el coche escuchando la radio como de costumbre, y como de costumbre o por lo menos cada poco tiempo, se traen a debate un asunto tan interesante como el sexo de los ángeles. Se trata del sexismo en el lenguaje.

No deja de asombrarme el ferviente interés que despierta tal discusión, todo el mundo tiene y tenemos una opinión sobre el tema y lo curioso es que resulta ser un asunto conspiranoide donde los interlocutores juegan a descubrirse, a desenmascarar a su contertulio. Bajo lo que se dice hay un quién lo dice. Sin duda es un tema, este del sexismo en el lenguaje, muy ocioso y con mucha miga radiofónica.

Hablar del sexismo en el lenguaje es, como decía, hablar del sexo de los ángeles. Viene a ser una confusión ontológica. Es confundir las palabras con las cosas.

Las palabras las usamos para nombrar, para hablar de las cosas, pero no son cosas. Sólo muy pocas cosas en el mundo (sólo los seres vivos) tienen sexo. Las palabras algunas también, tienen género. No hay que pasar por alto que el género no es una cosa como el aparato reproductor de los seres vivos, sino una regla que pertenece al meta-lenguaje, es una categoría gramatical. Se cuenta a modo de chiste esa anécdota de quien dijo; “cuando digo caballo me sale uno por la boca”.

No quiero caer en el error reduccionista de hacerle un quiebro al problema que surge cuando denominamos a una persona con el nombre de juez, medico, campesino, etc… Éste, soy consciente, es el hueso, el nervio del debate radiofónico. Pero es que a mi modo de ver, los nombres son conceptos y por esto mismo abstractos, son ideas, límites que señalan cuando es una cosa para dejar de ser otra, son síntesis de atributos, concentraciones de predicados. Es necesario aclarar que las cosas son concretas, son ejemplares, vemos manzanas pero nunca "la manzana" incluso cuando vemos una manzana tampoco vemos esa manzana en concreto, vemos perspectivas de esa manzana. Hace falta dar un salto abstracto para que todas y cada una de las manzanas concretas tengan rango de "manzana" como idea general. Las manzanas concretas tienen más cosas en común que diferencias, una manzana concreta se parece más a una manzana que a una pera. Igual que un reptil es un animal que repta y no mama. Una cosa es; animal, con pelo a rayas naranjas y negras, tiene colmillos, vive en la jungla, etc… y le denominamos "tigre", pero ¿alguien ha visto al “tigre”? Yo diría que hemos visto tigres, en el zoo de Madrid, en el circo de Moscú o en el Serengueti, cada uno distinto del otro pero en esencia el mismo, con características suficientes pero no necesarias aunque necesarias sin ser suficientes.

Los nombres vienen a ser descripciones generales encubiertas. Síntesis de atributos más o menos comunes. Un juez es una profesión, una actividad que hacen ciertos humanos entre otras cosas, pero no es un humano. Se puede predicar que la palabra juez tiene genero pero no tiene sexo, sexo refiere a la persona que además de tener sexo y ejercer la justicia quizás también sea padre o madre, hijo, rubio, alto, ruín, corrupto, etc... Hay quien busca el Cielo entre las nubes.

Yo soy Yo, una historia, un relato, muchas historias, una biografía que habla de mi vida y Borja es mi nombre, como me llaman.

 

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